Un buen poema de amor
rozaría la balanza de las diosas
el punto mismo de la luz sobre la luz
un asiento deseante en cada verso el mar
y su tempo impredecible
conquistaría el código entre leonas y bueyes
que se huelen desde el techo de las cuevas
levantaría un fuego
que no iluminara paredes
un encaje
una anchura
un buen poema de amor se sellaría
con un pliegue
en una vocal sostenida
O sería una ofrenda
sobre una bandeja azul poblada de estrellitas blancas
un vasito de vermú
y un bocado de panceta sobre el pan caliente
sin beso con prisas
sin nada que celebrar
con un sudor de sartén bajo la ropa
chupeteando entre las lenguas y los dedos
un verso verde aceituna que da envidia
a otros poemas de amor

Tum...
se apagan las gargantas el tiento
del tacón a la guitarra
los poros del quejido a la espalda
un blues cabecea fraternal
ya no hay
trinos de volantes
no queda aire entre las palmas
Ta...
los latidos
al son
de una liturgia
de intenciones aplazadas
de cuerpos diluidos
se aflojan las cuerdas
de los párpados
se guardan las claves
del universo
se ora al duende
en el último compás
/.../
en esta gracia
que sube con el silencio
ya
nada impide
el pellizco
de otros pulsos
