sábado, 28 de febrero de 2026

Mariano, 1962

 

¡Ay, joder no puedo más, mi barriga, cómo hablaban, no paraban, c’hartura de preguntas, yo no sé, a qué tanto, ay, ufff, y el vino, qué güeno, por poco si paran de decir una vez, otra, otra,  tenía que..., bah, ya no puedo, me lo comí, me miraban a la cara y tó, qué educación, como si no fuera yo, pero qué cansancio, y qué iba yo a saber, p’a qué tanto, t’ol que pasaba miraba, hoy no sos apartabais cuando iba con ellos…, no sabía qué deciles, qué cansancio de pensar, yo no quiero ir p’a trás, p’a qué…menudo traje traía el que m’hablaba, m’han dejao p’al arrastre, to la tarde de siesta, n’a más qu’hacer y mañana será otro día, me l’o pasao mu bien, andestá la botella, joder, s’a volcao, cago en tó, no vales p’a ná,  ay, mi barriga, joder con la mosca, quiiiita ya, y dale con el asilo, que no quiero, ande sea menos allí, quién m’a llenao esto de piedras, jodíos críos, como los pille…a ver, aquí s’está mejor, no, al repecho, quiero sol que luego tirito y me despierto, usted p’acá, usted p’ allá…si paecía yo el alcalde, s’a sentao a mi lao y tó, en una piedra… aún me paece mentira, quién les habrá llamao …justo debajo la corcusilla, joder, ay ,ya, así, cuánta gente va a ver eso? bah! 3 o 4  casas, quién tiene tv aquí? pues… a mí me gustaría, seguro que no paran d’hablar de mí, cómo se van a reir…que me quiten lo bailao, más quisieran, no pienso bajar en un mes al pueblo, estoy más tranquilo aquí en el cerro, pero … ¿p’al vino y las patatas?, joder, ¿s’abran marchao esos ya?, and’está la boina, chuuuucho….¿te vas a mear encima d’ ella…? ni m’acordaba ya que me llamaba Serafín…jesús, pos n’ hace na de eso, ay qué bien s’está comío!

Olor de sombra

 



Entra el otoño hasta el patio
y el trajín de la vieja teja es tozudo
el tejado se está mudando a bocanadas          derrama sus huesos
de aceituna
la vieja teja se tambalea como ella             sobre la pendiente        
 
la vigila cada día
desde su silla              calcula la fuerza de cada apretón del aire
el empuje del último chaparrón
el insistente repiqueteo de los cuervos
por las hendiduras
 
a veces cree que aguantará poco       que acabará
partiéndose en mil pedazos             ella
la sostiene desde su silla con sus ojos mancos
                                         ¡resiste! querría gritar
 

a cada sol que rompe             los golpes
de la contraventana la despiertan           y sale
al patio empedrado

la vieja teja oscila        de borde            a borde
como una loca             parece
a punto de caer                  ella
pone sus manos sobre la silla                     y avanza
 
                                        al lugar exacto


viernes, 30 de enero de 2026

Anhelantes


Un buen poema de amor
rozaría la balanza de las diosas
el punto mismo de la luz      sobre la luz
un asiento deseante en cada verso              el mar
y su tempo impredecible 
 
conquistaría el código entre leonas y bueyes 
que se huelen desde el techo de las cuevas
         
levantaría        un fuego
que no iluminara paredes
                        un encaje       
                                            una anchura 
 

un buen poema de amor se sellaría
                con un pliegue 
 

                                 en una vocal sostenida


O sería una ofrenda 
sobre una bandeja azul poblada de estrellitas blancas
un vasito de vermú 
y un bocado de panceta sobre el pan caliente
sin beso con prisas
sin nada que celebrar
con un sudor de sartén bajo la ropa
 
chupeteando entre las lenguas y los dedos
un verso verde aceituna                 que da envidia
a otros poemas de amor 
 

 

 



jueves, 22 de enero de 2026

Pulsos

  


Tum...

 

se apagan las gargantas    el tiento 
del tacón a la guitarra 
los poros del quejido          a la espalda 
un blues cabecea fraternal

ya no hay 
trinos de volantes 
no queda aire entre las palmas

 

Ta...

 

los latidos 
al son
de una liturgia 
de intenciones aplazadas 
de cuerpos diluidos 

se aflojan las cuerdas
de los párpados  
se guardan las claves 
del universo
se ora al duende 
en el último compás

 

/.../

 

en esta gracia 
que sube con el silencio  
ya 
nada impide  
el pellizco
de otros pulsos