Entra el otoño hasta el patio
y el trajín de la vieja teja es tozudo
el tejado se está mudando a bocanadas derrama sus huesos
de aceituna
la vieja teja se tambalea como ella sobre la pendiente
la vigila cada día
desde su silla calcula la fuerza de cada apretón del aire
el empuje del último chaparrón
el insistente repiqueteo de los cuervos
por las hendiduras
a veces cree que aguantará poco que acabará
partiéndose en mil pedazos ella
la sostiene desde su silla con sus ojos mancos
¡resiste! querría gritar
a cada sol que rompe los golpes
de la contraventana la despiertan y sale
al patio empedrado
la vieja teja oscila de borde a borde
como una loca parece
a punto de caer ella
pone sus manos sobre la silla y avanza
al lugar exacto
.


No hay comentarios:
Publicar un comentario