viernes, 11 de septiembre de 2026

Tardes laureadas

 


Y hasta aquí     la zambullida. 


 
Olvidado ya el peso en la superficie 
y la espina dorsal hacia lo hondo 
desatados los oídos como si fueran ojos       y la piel 
en el punto inexacto entre el riesgo y la certeza
 

 

se trataba de sobrevivir en la intensidad de la corriente
entre mares de otros ríos que corrían igual que tú 
vigilando      o deseando      cada nuevo macareo
 

 

nuestras escamas 
bajo tintes y geometría de dragones
mientras         lo que no sucedía nos mostraba la realidad 
la verdad y la belleza
el amor y los sueños
  

 

la espesura del cielo con Viviana
una confesión bajo una estrella de Szymborska
la mudez sonora de Chus Pato
el sueño de una lengua común con Adrienne
el rojo, aún el rojo memoricida, en torno a Mahmud Darwish
un latido-pájaro que trina por el oriente con Gary Snyder y Basho
y muchos, muchos más
 

 

corazones fundidos a otros destellos 
entre haikus        y hormigas
entre los higos     y las piedras
en el hueco de una granada seca
o debajo de un adoquín
porque todo        era parte

 

Y ahora              el cierre             
la espiral
ante una maleta que no cierra 
repleta de flores de sal y aguamarinas 
y cuadernos con luz
que no necesitaban numeración          
solo a Laura          y sus sorbos de brisa 

 

alcanzamos la tierra
nos zambullimos con desasosiego              y emergemos 
con arrugas de placer en la yema de los dedos 

 

a veces, la vida es soportable