miércoles, 11 de noviembre de 2020

martes, 27 de octubre de 2020

Provocación

 




Cuelga la ropa y
aguanta el vértigo

Esconde el diccionario
inventa las piedras
los ojos
los signos del Zodíaco

Saca la cabeza de su placenta
descubre el ángulo inverso del almanaque

Sigue tu esquela
hasta encontrar la llave 
en lo alto del silencio

y abre
y perfora en el erial 
agujeros de oxígeno 
y otras letanías 
que te liberen de los ecos ancestrales.



lunes, 26 de octubre de 2020

Tapabocas

 



Se han descolgado las orejas
y los ojos cubren los huecos horadados.

Las palabras luchan
se baten por los acentos
persiguen la conquista de su sentido
recorren heridas la distancia. 
Algunas caen, otras 
transforman la metralla en puntos suspensivos.

Nada se comprende.
La rabia se ahoga en el aliento 
vencido.
Sin otro remedio que respirar
grito.
                                                                 



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sábado, 12 de septiembre de 2020

Agosto enmascarado

 


A media noche
sorprendo a la luna 
en las arrugas del patio.

La mesa, las sillas, el pozo
blancos de silencio
 las sombras quietas
mudos los pájaros, insomne 
el perfume amarillo del trigal.

Las hojas de la morera
barajan la luz entre las ramas.
Sólo este tiempo perpetuo
salva este verano sin labios.

Selene 
devuelve el ardor 
a tanto beso prohibido.


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viernes, 4 de septiembre de 2020

Viaje inacabado


El temor embarra la vereda de curvas ancestrales
precipicios como postes / tras/ los/ cristales/ del/ tren
sobresaltos sin aviso

Agarro mi estómago a las neuronas más firmes
y me sostengo para no despeñarme.
El miedo sopla de costado
silba engreído su babosa sinfonía
y zarandea mis ataduras.

Braceo en cada esfuerzo 
para recobrar el sitio
aguantar la embestida
conquistar la posición primera

Braceo para atreverme 

Herida
me siento en los bordes de la batalla
atenta 
a la siguiente curva fantasmal.


lunes, 3 de agosto de 2020

Siempre tu pelo




                                                                                A tí


El pueblo era más pequeño que tú. Tus alas no cabían en sus calles y el brillo indómito de tu pelo deslumbraba las ventanas venenosas.

Nuestras risas merendaban en la acera entre pasos de baile y flores de pan y quesico. Una aventura  cada tarde hasta que ardieron en la alameda los primeros cigarrillos y los amores desconcertaron a la amistad.

El tiempo enfrió la infancia y se olvidaron las canciones, pero la cuerda de nuestras calles nos hizo bailar de nuevo.

Hoy sigues agarrada a tus alas de colores; poderosa, muerdes cada palabra, me abrazas con tus plumas imbatibles y tu vuelo interminable.

Al cielo contigo, Mari Paz.




jueves, 23 de julio de 2020

La última calle





La tarde baja la cuesta.
Aún se encuentran en las esquinas 
tus ojos agarrados a los nuestros
tu sonrisa militante
el vendaval de tu voz.

Te siguen las flores blancas 
mientras se derrumba el aire.

El verano rompe su solsticio
levanta cada mañana
la herida
desde que te has ido
pero tu brisa
germina en cada lágrima
y brotan de nuevo las margaritas.

De tí 
se me cuela 
cada aurora

y despierto
con la dicha de habernos sido.