miércoles, 4 de agosto de 2021

Trampas ambulantes




Como la cebolla fresca o el rico melocotón 
vendo mis imposibles.
Voceo por las calles y me paro en cada esquina
buscándoles compradores.

Quiero aligerar la carga
volver libre 
y olvidarme de deudas y balanzas.

Quiero perder del todo lo ya perdido 
y estrenar un aire que mande el vértigo a paseo
que ordene mis pasos con duende
que me envuelva y zarandee.

No quiero morderme más uñas 
ni picar el anzuelo de las preguntas oscuras
No quiero parar hasta deslizarme.

Quiero detener el sol y sostenerle la mirada
quiero apostar al caballo ganador. Por eso 
me armo 
me repongo entre los espejos y 
busco pinturas de guerra.

Cuando llego hasta el umbral del coraje
miro la punta de mis pies y
pensándolo dos veces
doy el paso decisivo.

Y lo atravieso. 

Así, una y otra vez.
 


martes, 27 de julio de 2021

Estiramiento



Quieta, no te muevas,
tus párpados aún persiguen alas.
No hay luz
ni silencio
sin el vuelo.
 
La acera, el árbol, las líneas del mundo 
borran el chispazo de la noche.
Un aire distinto pero idéntico
enjuaga las paredes de tu cuerpo.
 
Quieta,
sigue ahí,
respira el roce del tiempo,
llena tu vientre de ese brío que se levanta 
poco a poco
aclara el agua de tus sueños.
 
Centrifuga las distancias.
 
Corrige el sonido de la pendiente que te empuja
para el mismo lado,
desenrolla con cuidado la piel, papel
retorcido de la noche.
 
Sí,
tus pliegues siguen marcados
de cal,
del chapoteo del agua entre las avispas,
del tiempo suelto de la calle,
del sabor a palo dulce, 
de los rombos de la niñez.

Suelta también ese amarre .
Desengánchate. El parto 
que te expulsa de la noche ha terminado.
Ya respiras
por ti misma. 
 
Huele  la calma
 
A l a r g a l a t r e g u a h a s t a s a c i a r t e





miércoles, 9 de junio de 2021

Tras ellas




La jornada se disuelve  
en colores y  pisadas nebulosas 
fugaces sombras se apagan
antes de abrazar la tierra.

Lentas pierden el paso, olvidan
el giro de las estatuas y el descenso
por los muros resignados.

La ropa mojada  pende de las costuras
se balancea al son del viejo toldo
mientras, respiro 
la  mansedumbre de las hojas
bajo la guarda del viento
persigo la caída muda de la luz
en los pliegues de la tarde, añoro 
el destierro incipiente de la luna
el abandono de los ojos entornados,
protejo con mi cuerpo la quietud.

Mas, golpean  en mi cabeza
unas ansias invasoras que buscan
otras penumbras
otros  silencios
en la voz de las palabras. Entonces
echo a correr 
                                                 la tinta.  

domingo, 30 de mayo de 2021

sábado, 29 de mayo de 2021

La costra




 

A su pecho

plastificado de recuerdos

olas

como garras


 a la carne

el disparo de las gaviotas


al agua

el vaivén de las banderas

 

tiritan sus pupilas      el aliento            lanza

lágrimas sin salvavidas


 

Un verdugo oficial desbarata la orilla y amordaza las agallas

 

mientras

 

                                           otra historia                     se disuelve

. 


viernes, 28 de mayo de 2021

Sí o no

 



Desde los agujeros del pecho
se desploman las palabras
No sé si entran o salen los algoritmos
si se quedan o se van las ganas
no encuentro la distancia en el almanaque 
ni en los posos del café
ni en el sitio del sofá
o más allá de los labios.

La inclinación de las miradas
pone a prueba nuestro designio
se tambalean el tiempo y las razones
se llena de torpes vuelos el camino
parpadea 
la única vela encendida ¿qué pretende?
¿por qué no se apaga en esta tormenta?
¿qué sombras protege?
¿cómo se filtra la llama
por los huecos de mi pecho?
¿por qué me ilumina y me quema a la vez?

Busco, busco sin detenerme ansío
adivinar la distancia pero
esta mañana
sólo recuento agujeros.                



.    

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Estío

 



Se apagan las gargantas
las ventanas
las cacerolas

el almuerzo 
transita 
entre los poros
y en la espalda
un blues 
cabecea sentimental

no hay 
pájaros
en la calle no hay 
aire
las cortinas 
se doblegan al sol 
al son
de una liturgia 
de intenciones    aplazadas 
de cuerpos 
diluidos

ya      nada 
impide
escuchar los pulsos