martes, 30 de mayo de 2023

Áspero destello


 

Las tejas tranquilas mecen la luz de mayo 
al son palpitante del jilguero
un soplo prende la hiedra del arriate
con otro olivo domesticado

el joven limonero blande sus espinas como lanzas
en un duelo contra molinos de insectos

los nidos, el porche, los recovecos aguardan 
a las golondrinas que vuelven siempre
como cada tren.
 
De nuevo la primavera
¿por qué se me ha pegado el invierno?

El día rebosa persistencia y
cuanta más, más me cerca 
el veneno de la tierra.
 
Tras cada destello, el olor de la sombra.



.

viernes, 19 de mayo de 2023

Amigas analógicas

 


Llega rebosando ganas, su aliento 
envuelve de seda mi nuca. 

Nos cogemos del brazo y 
echamos a andar al tiempo
por la acera del sol, apartando 
el velo pegajoso de otro invierno.  

la artrosis de la rodilla se queda
en el primer paso de cebra.

avanzamos saltando por la boca 
como la espuma de las olas 
cuando el viento.
               
es que sus labios 
son el botón de mi sonrisa 
es que en mis canas 
se desenredan sus miedos, sus olvidos 
patinan en mis arrugas
.
y juntas cocinamos hasta quemar 
todas las encuestas sobre las mujeres viejas.

cuando la ausencia, la lluvia, el temblor
se presentan a deshora
su brazo 
con tiento me arrastra  
y esquivamos las agujas.

hoy, como tantas veces, 
con un sinmás en los ojos 
nos hemos tirado al sol 
y a la mañana 
que nos están dando tanto.

miércoles, 26 de abril de 2023

Foto de guerra

                                                     


                                                                                                             Tras Luis García Montero


Días intoxicados de nieve negra.
Polvo de silencio sucio silva entre los libros 
perchas despojadas, pupitres huecos, pizarras 
congelando recuerdos medio rotos
porque la ausencia es una forma de invierno
donde ayer todo un pueblo florecía.


Primer premio de la III edición del concurso de micropoemas 
De Poesía por Getafe. 
Getafe, Abril,2023

jueves, 10 de marzo de 2022

Reliquia




Para celebrar su cumpleaños, Amalia se levantará como siempre pero hoy se atreverá. 
Hará la maleta, cerrará su casa y llamará a la puerta de la residencia.

No pasará un mes sin que su mano y la de él paseen juntas por los árboles del jardín. 
Ensartándose los dedos brotarán las alianzas. Y en cada banco descubrirán la memoria de las cosas que ya no están, el pan que les salvó de tanto, los últimos besos en la tormenta, el pálpito, los hijos de cada uno, el mar…

Y cuando todo esté en calma, cuando se apague el aire, los pájaros, las cacerolas, se dilatará el deseo, la fuerza que aún se agarra entre sus muslos, el ímpetu nervioso de la piel. 
Y se extinguirá esa antigua liturgia de intenciones aplazadas y de cuerpos diluidos de silencio. Entonces, nada impedirá escuchar los pulsos.
Y se comerán la boca.

Pero Amalia se levanta como siempre. Contempla  su maleta  como siempre y se queda absorta en la ventana. Como siempre.

martes, 12 de octubre de 2021

Oscilaciones

 






Entra el otoño hasta el patio y el trajín de la vieja teja  es continuo. El tejado se está mudando a bocanadas de viento, derrama al suelo los huesos de aceituna y recibe las primeras hojas amarillas del moral.
La vieja teja, como ella, se tambalea sobre la pendiente en equilibrios precarios.
Aurora la vigila cada día desde su silla de ruedas. Calcula la fuerza de cada apretón del aire, el empuje del último chaparrón o el insistente repiqueteo de los pájaros por las hendiduras.
A veces cree que, como ella, la teja aguantará poco, que acabará por caer partiéndose en mil pedazos.
Aurora la sostiene con la fuerza de su mirada, con la intención de que resista, igual que ella, los envites.

Al amanecer, los golpes de la contraventana la despiertan.
Sube a la silla de ruedas y sale enseguida al patio.
La vieja teja oscila de borde a borde como una loca. Parece a punto de caer. Entonces, Aurora pone sus manos sobre las ruedas y avanza al lugar exacto.

lunes, 13 de septiembre de 2021

Al otro lado

                                                 


                                                      
                                                            Para A.


A qué te agarras si nadie elige tu nombre
si solo el espejo echa en falta tu mirada
si no hay número que marcar ni 
cama para invitados
si tus zapatos están al filo de cada paso
si nadie depende un poco de ti

si acabas por tacharte 
de tus propios intereses
si cada día es un eructo
una almohada
un quémásda.

a qué te agarras
alma de diosa, garra de pantera
piel de caimán
      
porque quiero resistir los huracanes
en tus muros.


miércoles, 4 de agosto de 2021

Trampas ambulantes




Como la cebolla fresca o el rico melocotón 
vendo mis imposibles.
Voceo por las calles y me paro en cada esquina
buscándoles compradores.

Quiero aligerar la carga
volver libre 
y olvidarme de deudas y balanzas.

Quiero perder del todo lo ya perdido 
y estrenar un aire que mande el vértigo a paseo
que ordene mis pasos con duende
que me envuelva y zarandee.

No quiero morderme más uñas 
ni picar el anzuelo de las preguntas oscuras
No quiero parar hasta deslizarme.

Quiero detener el sol y sostenerle la mirada
quiero apostar al caballo ganador. Por eso 
me armo 
me repongo entre los espejos y 
busco pinturas de guerra.

Cuando llego hasta el umbral del coraje
miro la punta de mis pies y
pensándolo dos veces
doy el paso decisivo.

Y lo atravieso. 

Así, una y otra vez.